Un mapa que reconstruye la historia del uso del suelo en la Tierra a lo largo de los ultimos 10.000 años y que permite observar en una imagen el nacimiento y expansion de la agricultura extensiva e intensiva, la aparicion del pastoreo, el largo declive de la caza y recoleccion y, finalmente, la aparicion y auge de las sociedades urbanas.

Es el resultado de un trabajo realizado con la contribucion de 255 arqueologos de todo el mundo, que han participado en la creacion de la mayor base de datos arqueologica sobre el uso del suelo de la Tierra en el marco del proyecto ArchaeoGLOBE. En este proyecto, liderado por Lucas Stephens y Erle Ellis, de la Universidad de Maryland (EEUU), han participado los investigadores del CSIC Ferran Borrell y Jose Antonio Lopez-Saez, de la Institucion Mila y Fontanals (IMF-CSIC) en Barcelona, y del Instituto de Historia del CSIC, en Madrid, respectivamente.

Los resultados, que se publican hoy en la revista Science, revelan que el ser humano empezo a tener un impacto global significativo en el clima y los ecosistemas de la Tierra hace ya 3.000 años, mucho antes de lo que se proponia hasta ahora.

El proyecto ArchaeoGLOBE supone un gran esfuerzo colaborativo para poner en comun y sintetizar el conocimiento arqueologico sobre el uso humano del suelo a lo largo de la historia en todo el planeta y establecer asi el impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres.

Una profunda transformacion hace 3.000 años

“Las sociedades humanas han transformado y manejado el paisaje a lo largo de miles de años, alterando los patrones de biodiversidad, el funcionamiento de los ecosistemas y el clima”, dicen los autores. Esa transformacion empezo con las sociedades cazadoras y recolectoras y se intensifico con la aparicion de la agricultura intensiva y las ciudades.

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Los resultados obtenidos indican, dice Ferran Borrell, cientifico del CSIC, “que el ser humano empezo a tener un impacto global significativo en el clima y los ecosistemas de la Tierra antes de lo que se proponia anteriormente. Los datos revelan un planeta intensamente transformado por cazadores-recolectores, agricultores y pastores hace ya 3.000 años, mucho antes de lo que propone el paradigma tradicionalmente planteado de que los cambios medioambientales globales de origen antropico son esencialmente un fenomeno reciente”.

Borrell tambien indica que “los resultados de este proyecto masivo de colaboracion abren las puertas a una mejor comprension de la transformacion de la Tierra por parte de las sociedades humanas, siendo este un aspecto esencial para interpretar el origen del Antropoceno”.

Finalmente aclara que “aunque se han observado divergencias entre los resultados de ArchaeoGLOBE y otros obtenidos en otros modelos de reconstruccion del clima y vegetacion del planeta, no los invalida, sino que los complementa. Son modelos generados a partir de distintas disciplinas y datos, que han de permitirnos comprender la relacion entre la evolucion del uso del suelo en los ultimos 10.000 y los cambios globales pasados del sistema Tierra, lo cual es clave para mejorar las proyecciones del clima y medio ambiente en el futuro”.

En el trabajo de ArchaeoGLOBE han participado 255 arqueologos de todo el mundo aportando datos. De ellos, 120 son autores del articulo. Para la realizacion del mapa, se ha dividido el planeta en 146 regiones. Los cientificos han aportado datos de las regiones de las que son expertos, a partir de evidencias arqueologicas como restos de polen y carbon, huesos y otros hallazgos en excavaciones.

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“A pesar del gran esfuerzo hecho para recoger la informacion existente de todo el planeta”, apunta Borrell, “sigue habiendo zonas de las que tenemos escasos conocimientos arqueologicos, ya sea por falta de investigacion en dicha region o porque ni con este formato de trabajo tan abierto e inclusivo se ha podido llegar a toda la comunidad cientifica. No olvidemos que este es un proyecto ideado y liderado desde universidades de EEUU y Reino Unido y por tanto muy vinculado a la comunidad cientifica angloparlante”.