El pasado octubre la revista Annals of Internal Medicine publico una nueva guia clinica sobre el consumo de carne roja y procesada. Su principal novedad es la afirmacion de que no existe una evidencia suficientemente fuerte para disminuir su uso y, por tanto, se podria continuar consumiendo dichos productos con la frecuencia actual.

Hasta ahora se recomendaba la limitacion a 1-2 raciones a la semana o 70 gramos al dia debido a su potencial efecto carcinogenico y su relacion con la patologia cardiovascular. Todo esto de acuerdo a las recomendaciones formuladas por la Organizacion Mundial de la Salud (OMS) en 2015 y otras agencias internacionales.

Esta guia rompe con estas indicaciones, basandose en cuatro revisiones sistematicas independientes sobre el efecto del consumo de carne roja, carne procesada o patrones alimentarios ricos en estas carnes en el desarrollo de patologia oncologica, enfermedad cardiovascular y en la mortalidad por todas las causas.

El problema surge al analizar dichas revisiones. Si bien se observa una relacion entre el uso de estos alimentos con el evento estudiado –lo que ha orientado las recomendaciones de las distintas sociedades cientificas hasta ahora–, el grupo de estudio actual alude, desde un punto de vista metodologico, a que el efecto observado es pequeño.

Este dato es bastante relativo, dado que consideramos la reduccion de 3 raciones por semana de este tipo de productos. Si tenemos en cuenta que la media de consumo de carne roja o procesada a la semana en la mayor parte de los paises desarrollados se encuentra por encima del consumo de 7 raciones/semana, la reduccion que este grupo de estudios mantiene se aleja de las recomendaciones de las distintas sociedades (1-2 raciones/semana).

Por Otro Lado:  Precio del dólar Hoy: Tipo de cambio sábado 14 de septiembre de 2019

Por tanto, si extrapolasemos esta reduccion al consumo habitual, asumiendo las limitaciones que esto conlleva, la amplitud del efecto seria bastante mayor y tanto la tasa de eventos de enfermedad como las muertes al año probablemente cambiarian.

Fallo en el diseño de la guia

A la hora de considerar el efecto de la reduccion de carne roja/procesada habria que valorar estudios como el ensayo aleatorizado europeo PREDIMED, que evaluo el patron de dieta mediterranea –que asocia una reduccion de la ingesta semanal de carne roja a dos raciones– y demostro la reduccion de casos graves de enfermedad cardiovascular, cancer de mama, diabetes y fibrilacion auricular.

Sin embargo, el tipo de diseño de esta guia clinica impedia introducir este y otros estudios similares. Por otra parte, otra de las limitaciones que observan los autores es sobre su calidad, al tratarse principalmente de estudios observacionales sometidos a multitud de sesgos.

Este factor es comun en los estudios relacionados con la dieta en el ambito de la nutricion humana y es muy dificil de controlar. No obstante, la metodologia utilizada para categorizar dicha evidencia fue el metodo GRADE, que ‘penaliza’ de inicio a los estudios observacionales.

Por ultimo, los autores basan parte de la recomendacion en una revision sistematica de estudios en los que se evaluaban las preferencias y el valor de la salud respecto al cambio de la dieta habitual por parte de los pacientes.

En esta revision se concluye que los individuos omnivoros son reacios al cambio de dieta a pesar del daño en la salud que puedan provocar. Este argumento es utilizado por los autores para considerar que es mas adecuado mantener los patrones dieteticos habituales.

Por Otro Lado:  Los ganadores de los premios Emmy 2019

Mejoras a realizar en estas guias

Posiblemente la actitud mas conveniente sea plantearse nuevas estrategias de salud publica a la hora de convencer a la gente de lo inadecuado de algunas maneras de comer que permanecer en el inmovilismo.

El desarrollo de la guia que nos ocupa no contempla el escenario que seria el mas adecuado si queremos estrategias de prevencion que calen en la opinion publica. Es decir, debemos plantearnoslas como una manera de aglutinar el conocimiento existente, pero asumiendo que es un cuerpo de evidencia que requiere mas investigacion.

Aun asi, casi todos los estudios apuntan en la direccion de que el consumo excesivo de carne roja y procesada puede tener un efecto nocivo en la salud. Por esta razon, nuestras recomendaciones deberian ir encaminadas a la reduccion de este tipo de alimentos segun se nos indica en la mayor parte de guias clinicas.

Una de las limitaciones marcadas por los autores es la dificultad en la diferenciacion de la recogida de datos entre la carne roja no procesada y la carne procesada, ademas en algunos casos no se tienen en cuenta los metodos de cocinado y su potencial carcinogenico.

Por tanto, el desarrollo de estudios en los que se puedan diferenciar estos factores nos permitiria categorizar el efecto ajustando por potenciales factores de confusion.

Mensajes a la sociedad con cautela

La realizacion de ensayos clinicos en los que se compruebe el efecto directo de estos alimentos es complicado debido a la posibilidad de realizar un daño deliberado en uno de los grupos.

Por Otro Lado:  Gobierno de AMLO y Senado aplazan regulación de mariguana

Un desarrollo de calidad de dichos ensayos deberia estar orientado a la evaluacion de patrones alimentarios, en los que se encuentren bien categorizadas cada una de las dietas.

Esta guia de practica clinica y sus recomendaciones tienen una utilidad limitada: la interpretacion de la misma esta sujeta a apreciaciones parcialmente subjetivas (limitaciones metodologicas).

En resumen, no podemos abogar por mantener patrones alimentarios con indicios importantes de poder dañar al individuo y, como profesionales de la salud, debemos ser cautelosos en la manera de traducir el mensaje obtenido de la evidencia cientifica a la sociedad.